23:31h. Viernes, 17 de Noviembre de 2017

CONSELLERÍA DE AGRICULTURA I MEDI AMBIENT

La Generalitat da marcha atrás y no matará a los toros bravos de "L'ílla dels Bous"

La Generalitat cede ante las presión de las redes y no matará a los toros bravos de 'l'Illa dels Bous'

Bous de l'Illa
Bous de l'Illa

La Generalitat ha cedido ante las presiones de las asociaciones taurinas, los voluntarios que alimentan a los animales que actualmente llevan alimentando a los toros desde el pasado mes de septiembre y todos los ciberactivistas que han mostrado su enfado y desacuerdo con la decisión que había tomado el gobierno catalán de sacrificar a la mitad de los animales.

El delegado de la Generalitat en las tierras del Ebro, Xavier Pallarés,  ha realizado una rueda de prensa explicando que ante la controversia y el rechazo que ha generado la decisión de matar a los toros han decidido realizar nuevas evaluaciones veterinarias y de los agentes rurales para tomar la decisión definitiva sobre el futuro inmediato de los toros.

"Paramos y nos tomamos un tiempo de reflexión, y con más informes internos tomaremos una determinación" ha declarado Pallarés. Los primeros "informes internos" que habían estudiado lo más factible era asesinar a los toros débiles y así mejorar la situación del resto. Los toros habitan la isla a su suerte desde que en el 2004 la Generalitat obligara al ganadero que mantenía allí el ganado vacuno a abandonar la Isla y llevarse los todos los toros excepto dos, pasando así a ser titularidad de la Generalitat tanto la isla fluvial como los toros que se le ordeno que dejara, desde entonces la Generalitat no ha controlado la población ni se  ha encargado de alimentarlos.

Es por ello que un grupo de jóvenes ha decidido alimentar a los toros bravos, abajo adjuntamos un artículo donde explican todo lo acontecido en este tiempo y su labor en la isla.

Los jóvenes han creado una pagina de Facebook llamada Ajudem Els Bous de Lilla donde ponen toda la información sobre los toros bravos y su evolución.

Los voluntarios que hasta ahora han costeado los gastos de alimentación de su propio bolsillo, pese a que aceptan cualquier tipo de ayuda para continuar con la labor de salvar a los toros.